Te escucho cantar el himno del suicidio,
Me desmorono ante tu aposento,
El domingo es de tristeza.
La muerte se materializa en una mujer,
Mis sentimientos se ven reflejados en sus ojos,
Su triste, lúgubre y apacible voz me lleva hacia el delirio,
Respondo a sus súplicas.
Luego regresa la dama invisible,
Como el fénix traicionero que siempre fue,
Caigo tristemente sabiendo mi destino,
La hora fatal se acerca…
Ella disfruta mi lamento,
Siempre mudo,
Caigo en tus garras.
Mada Rubio
25/06/09

